Con solo diez días de diferencia se han celebrado elecciones muy reñidas en Brasil y en los EEUU, dos de los cinco países más grandes del mundo y ambos miembros del G20.
Las de Brasil han sido las más importantes desde que, en 1985, se puso fin a la dictadura militar, pues podía estar en juego su, todavía frágil, sistema democrático. Pero la victoria de Lula da Silva ha puesto fin a cuatro años de gobierno Bolsonaro, caracterizados por discursos incendiarios, una nefasta gestión de la pandemia, la peor deforestación de la amazonia, y una continua puesta a prueba de las instituciones democráticas. Ahora el traspaso de poder ya está en marcha y, si todo sucede como debería, Lula será presidente el próximo 1 de enero.
En las elecciones de los EEUU, la sombra del expresidente Donald Trump estuvo muy presente. Sin embargo, varios de los candidatos que él promovía han perdido, y su posible candidatura a las elecciones del 2024 se ha visto muy dañada. Por contra, el presidente Baiden puede respirar algo más tranquilo pues la ola republicana pronosticada, no se ha producido.
Por todo ello no es de extrañar que los medios de comunicación de todo el mundo estén siguiendo muy de cerca lo que sucede en estos dos países y hayan pasado más de puntillas sobre las elecciones, que casi al mismo tiempo, tuvieron lugar en Dinamarca, un país muy relevante para la UE pues cuenta con uno de los estados de bienestar más modernos y desarrollados del mundo.
Su sistema universal de protección social, en base a la redistribución y la inclusión, admirado por muchos, ha dado al país un bajo índice de desigualdad, salarios altos y una baja tasa de desempleo. Lo explicó muy bien, en nuestra isla, la historiadora y antigua eurodiputada Britta Thomsen en la comida-coloquio que organizó el Ateneu dels Comuns.
Para que el estado financie su sistema de bienestar, la sociedad danesa paga los impuestos más altos de la UE, pero la actitud de la gente es muy positiva pues percibe a diario beneficios de los que se sienten muy orgullosa. La ciudadanía danesa confía en sus instituciones políticas, sus leyes, su gente y en la democracia. La transparencia en la política es muy alta. Ello explicaría porque, la primera ministra, Mette Frederiksen, convocó elecciones anticipadas, cuando uno de sus apoyos, el Partido Social Liberal, amenazó con una moción de censura. Un informe sobre la gestión de la pandemia, muy positivo para el gobierno, desveló que éste, a finales del 2020, había ordenado sacrificar millones de visones, debido a una alerta sanitaria, sin tener cobertura para hacerlo, lo que supuso el cierre temporal de una industria millonaria.
Tras convocar las elecciones el gobierno empezó a subir en las encuestas y el partido socialdemócrata ganó de nuevo las elecciones. Conseguir los 90 escaños que dan la mayoría requiere un acuerdo con los social-liberales, el partido de la poderosa Vicepresidenta de la Comisión Europea, Mergrethe Vestagers, que esta vez exigen entrar en el gobierno.
Teresa Riera Madurell
Presidenta del CIBAME
( Publicado en Última Hora - 15/11/2022 )