En 1999 una resolución de la ONU declaraba el día 25 de noviembre Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, recogiendo la propuesta hecha en 1981 por las mujeres reunidas en Bogotá, con motivo del primer Encuentro Feminista de América Latina y el Caribe.
La fecha elegida lo fue para recordar que, el mismo día del año 1960, las hermanas Mirabal fueron asesinadas, en la República Dominicana, por la policía secreta del dictador Trujillo. Activistas contra la dictadura, a Patria, Minerva y María Teresa las mataron por defender la democracia y la justicia, y por no comportarse con la sumisión que se exigia a las mujeres.
Pronto se convirtieron en un símbolo popular y feminista, no solo en su país, sino en toda América Latina. Se las conoce como las mariposas, el nombre secreto que usaba Minerva en sus actividades clandestinas contra la dictadura, y sus vidas han sido comentadas en poemas, canciones, libros, y películas. En los 90, la escritora dominicana Julia Alvarez describió su vida en el libro El Tiempo de las Mariposas, que en el 2001 dio lugar a la película que, con el mismo nombre, dirigió el cineasta español Mariano Barroso.
El 25N es un día para recordar que la violencia contra las mujeres y las niñas es la mayor y más generalizada violación de los derechos humanos en el mundo, que afecta a mas de 1 de cada 3 mujeres, sin distinción de edades, paises, o nivel económico. Se estima que, cada 11 minutos, una mujer o una niña muere a manos de un familiar, y que más de 700 millones de mujeres están siendo sometidas a alguna forma de violencia física o sexual. Es una lacra, a menudo silenciada, que con la pandemia de la COVID-19 no ha hecho más que empeorar. Según un informe de la ONU Mujeres, 1 de cada 2 mujeres declaran que ellas o mujeres cercanas han sufrido episodios de violencia durante el confinamiento pandémico.
El pasado 25N, al encontrarme en Lisboa por motivos de trabajo, me uní a los actos organizados por la Plataforma Portuguesa para os Direitos das Mulheres, la organización que representa a Portugal en el Lobby Europeo de Mujeres, y que lidera Ana Sofia Fernandes, una antigua responsable del Instituto Europeo para la Igualdad de Género, ubicado en Vilnius, LIthuania.
En uno de panels escuche la escritora irlandesa Mia Döring autora del libro Any Girl donde cuenta como ella, a los 16 años, fue explotada sexualmente e introducida en el mundo de la prostitución de su país hasta que, con 24 años, pudo liberarse. Un testimonio cuya lectura recomiendo especialmentea a quienes todavia piensan que hay que regular la prostitución. Una sociedad que defiende la igualdad entre hombres y mujeres no la puede legitimar. La violencia no se regula, se combate.
Teresa Riera Madurell
Presidenta del CIBAME
( Publicado en Última Hora - 29/11/2022 )