Según los cálculos del Observatorio Astronómico Nacional, el invierno empezó en el hemisferio norte el pasado 21 de diciembre a las 22 horas 48 minutos, hora oficial en las islas, y durará unos 88 días y 23 horas. Terminará el 20 de marzo con el comienzo de la primavera. Para quienes estudiamos matemáticas cuando no existía internet, la astronomía era una asignatura apasionante, aunque cálculos como este o como el del inicio de la primavera el año del examen, pregunta obligada en la convocatoria de junio, fuera entonces un trabajo arduo.
Con el inicio del invierno, el Sol alcanza su menor altura sobre el horizonte y describe en el cielo el arco más corto; es el día con menos horas de sol y la noche más larga del año. Durante varios días la altura máxima del Sol parece no cambiar, de ahí el nombre de solsticio de invierno (del latín solstitium, “Sol quieto”).
Para la tradición romana significaba el triunfo de luz sobre la oscuridad, el despertar de la vida dormida por el frio, y el fin del hambre y las carencias. Se rendida culto a Jano, el dios de las dos caras, una mirando al pasado y otra al futuro y asociado a los cambios, las puertas, y a toda acción que tuviera un inicio y un final, como la guerra. Los romanos le invocaban al comenzar una guerra y mientras duraba las puertas de su templo permanecían abiertas para que acudiera en ayuda de la ciudad, cuando Roma estaba en paz, las puertas se cerraban. Lamentablemente Europa tiene, de nuevo, motivos para invocar a Jano. Si confían, hay una efigie del dios en nuestra ciudad.
Con el cristianismo las celebraciones solsticiales dedicadas al dios Jano, se convirtieron en las dos fiestas de San Juan, la del Bautista, en el solsticio de verano, y la del Evangelista, en el de invierno.
La astronomía como ciencia ligada a la vida y a los misterios del universo siempre ha despertado un enorme interes. Es de las más antiguas y que más impacto ha tenido en el desarrollo social y cultural de la humanidad. La simple observación del cielo y las estrellas, desarrolla la imaginación, la sensibilidad, la reflexión y el interés por la investigación. La astronomía es una entrada inspiradora y única a la tecnología, la ciencia y la cultura. Por ser transversal y accesible tiene un gran valor educativo.
Para reforzar su presencia en las aulas, la Unió Astronómica Internacional (UAI) ha creado la Oficina de Astronomía para la Educación. Fue apasionante colaborar con la UAI desde el Parlamento Europeo, cuando el 2009 fue declarado por la UNESCO, Año internacional de la Astronomía, para conmemorar el 400 aniversario de la primera observación mediante un telescopio realizada por Galileo, y ayudar a fomentar la consciencia de un destino común en un mundo en paz.
Teresa Riera
Profesora de la UIB y Diputada en el Parlamento Europeo entre 2004 y 2014
( Publicado en Última Hora - 27/12/2022 )