Desde el pasado 1 de enero Suecia preside Consejo de la UE, España le relevará el 1 de julio y asumirá la presidencia durante el segundo semestre del año. Para garantizar con eficacia la continuidad del trabajo, el Tratado de Lisboa establece que los Estados que ejercen la Presidencia deben colaborar en grupos de tres, y fijar objetivos y un programa común para dieciocho meses. En base a este trabajo conjunto cada país elaborará un programa semestral más detallado para ejecutar durante su presidencia.
El Trío actual lo forman Francia, Chequia y Suecia, es pues este último país el que completará la ejecución del programa conjunto, para el período que va del 1 de enero de 2022 al 30 de junio de 2023. Un periodo en el que las secuelas de la pandemia, el impacto la guerra de Rusia contra Ucrania en la seguridad, la crisis migratoria, energética y de suministro mundial de alimentos derivadas del conflicto, y el aumento de la inflación, las tasas de interés y el precio de productos básicos, afectan gravemente a las persones y empresas de la UE, y ha obligado a sus líderes a afrontar desafíos históricos sin precedentes, echando por tierra planes, proyectos y objetivos previos.
Las perspectivas para el 2023 siguen marcadas por las incógnitas y las preocupaciones de la ciudadanía por la economía, el medio ambiente, y la seguridad mundial. Pocas veces la palabra “incertidumbre” ha figurado en tantos titulares como la única con sentido a la hora de hacer proyecciones.
Pese a todo, los 27 tratan de llevar adelante su agenda estratégica para la sostenibilidad, digitalización, y mejora de la posición internacional de la UE como tercera vía entre EE.UU. y China. Para la que es su tercera presidencia, Suecia se ha marcado impulsar el trabajo del Consejo en base a 4 prioridades: incrementar la seguridad, acelerar la transición ecológica y energética, reforzar la competitividad, y salvaguardar los valores fundamentales.
España se está preparando para asumir, tras Suecia, su quinta presidencia, la primera del Trio que formará con Bélgica y Hungría. La anterior del 2010, fue un éxito para el gobierno Zapatero, que como eurodiputada viví muy de cerca. Fue además muy positiva para nuestras islas gracias al trabajo del presidente Antich, sus Consellers y el entonces DG de Asuntos Europeos, Jordi Bayona, con el que colabore intensamente.
Ahora, es difícil liderar cuando no se sabe lo que va pasar. Decía Churchill, uno de los padres de la UE, que un político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes que viene y el próximo año; y de explicar después por qué no ocurrió lo que él predijo. Una ironía extrapolable a cualquier análisis de estos tiempos inciertos.
Teresa Riera Madurell
Presidenta del CIBAME
( Publicado en Última Hora -10/01/2023 )