Laicismo, laicismo, laicismo!!!

El ataque a varias Iglesias de Algeciras, el asesinato del sacristán David Valencia y la agresión al sacerdote Antonio Rodríguez conmocionaron nuestro país. Muchas han sido las muestras de repulsa y condena, incluidas las de comunidades islámicas que han mostrado su indignación ante lo que afirman contrario a las enseñanzas del Corán y del Profeta de paz, tolerancia, y amor por la humanidad.

En Algeciras, ciudad fronteriza con Marruecos y Gibraltar, la convivencia entre personas de diferentes culturas, lenguas y religiones no era un problema. Con 122.000 habitantes en ella conviven personas de más de 120 países. Nos llega, que ahora les preocupa su futuro; que autóctonos y foráneos apelan a que lo ocurrido no enturbie una buena convivencia; y que a ello van a poner todo su empeño.

En Francia, tras el atentado contra el semanario Charlie Hebdo **(2015), la masacre del club parisino **Bataclan (2015), y el asesinato del profesor de secundaria Samuel Paty (2020), una palabra invadió periódicos, debates televisivos, e intervenciones en la Asamblea Nacional: *laïcité *(laicismo).

Francia es el único país europeo que recoge el término laicismo en su Constitución. Es un principio constitucional que establece la independencia del ser humano, de la sociedad, y particularmente del Estado respecto a cualquier confesión religiosa; exige la igualdad de las personas frente a la ley con independencia de creencias religiosas, morales, ateas o agnósticas, y el respeto a todas ellas asegurando, así, la libertad de religión y de creencias sin discriminación.

La pluralidad de religiones y creencias puede hacerse conflictiva si no se armoniza bajo el laicismo del Estado. Es pues una exigencia de las sociedades democráticas, que resulta imprescindible para la convivencia pacífica y el progreso, y la escuela laica es la que enseña los valores comunes que permiten convivir en la diferencia. Las personas creyentes son una parte de la ciudadanía que además profesan libremente una religión, por lo que una persona creyente que incumple sus deberes de ciudadanía, además de un mal ciudadano es un mal creyente.

Frente al atentado al Charlie Hebdo, el entonces primer ministro de Francia, Manuel Valls, afirmó: "Nuestra respuesta debe ser fuerte y firme: es la República y sus valores". "El laicismo, es compatibles con todas las religiones que aceptan los principios y valores de la República. Pero la República debe mostrar la mayor firmeza ante quienes intentan, imponer su orden, un radicalismo religioso. Mi mensaje es de movilización, del que debe hacerse eco en todos los niveles de la educación nacional: ¡Laicismo! ¡Laicismo! ¡Laicismo!, porque esa es la esencia de la República”.

Teresa Riera Madurell

Presidenta del CIBAME

( Publicado en Última Hora - )