En mundo digitalizado con manifiestas tensiones y rivalidades, la ciencia, la tecnología y la innovación constituyen nuevas fuentes de poder en las relaciones internacionales, por ello no es de extrañar que el objetivo de avanzar hacia la soberanía estratégica de la UE en estas materias este en el centro del debate político.
Con Trump en la presidencia de los EEUU y su America First, la necesidad de soberanía se evidenció, y con la crisis del COVID y la Guerra de Ucrania, se han constatado la necesidad de una rápida transformación digital, y la urgencia de reducir la dependencia exterior de la UE en tecnologías estratégicas, cadenas de suministro, y en infraestructuras críticas.
Según Josep Borrell, alto representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, la autonomía estratégica es, para la UE, “un proceso de supervivencia política” que debe ampliarse a otros ámbitos, más allá de seguridad y la defensa, para salvaguardar los intereses económicos y estratégicos de la UE y los valores europeos".
Se trata pues de desarrollar tecnologías europeas, esenciales para el bienestar de la ciudadanía, a fin de que la UE goce de autonomía y de liderazgo mundial. Para ello, debe liberarse de sus dependencias externas, tanto de gobiernos como de empresas de alta tecnología.
Expertos afirman que la soberanía digital se basa en tres elementos interrelacionados, que Ursula von der Leyen destacó en su discurso sobre el estado de la Unión: capacidad de computación, control de datos y ciberseguridad. Todo un gran desafío científico, tecnológico e industrial para la UE, para el que ya está emprendiendo importantes iniciativas.
Con la creación de la empresa conjunta, Euro-HPC (siglas de supercomputación en inglés: High Performance Computing) la UE une esfuerzos y recursos con la ambición de avanzar hacia su soberanía. Uno de los tres primeros ordenadores de la empresa se instalará en el BSC (Barcelona Supercomputing Center), un centro líder de la UE.
La supercomputación es clave para la investigación puntera en medicina, energía, cambio climático, astrofísica, geología, inteligencia artificial o ingeniería. Las Illes Balears van a ser muy pronto un nodo de la red española de supercomputación (RES) que lidera el BSC.
Otro importante avance en soberanía es la Ley Europea de Chips, para asegurar el suministro de microchips, en respuesta a nuestra alta dependencia de un número muy limitado de proveedores de fuera de la UE. Una soberanía estratégica que debe ir de la mano de la cooperación internacional, pues abordar problemas globales como el cambio climático, la energía o las pandemias requiere el mejor talento y los conocimientos más avanzados del mundo.
Teresa Riera Madurell
Presidenta del CIBAME
( Publicado en Última Hora - 13/12/2022 )